Ubicada en una elegante vivienda holandesa de principios del siglo XX, esta cocina nace del encuentro entre materiales preciosos y detalles artesanales. Sin excesos estilísticos, pero susurrando refinamiento y sentido práctico.
Columnas en aluminio chapado, tiradores lacados en madera maciza trabajados a mano, muebles bajos y altos en práctico Fenix. Y, por último, el protagonista: una encimera de cuarcita natural elegida directamente en canteras de Italia, cuyos tonos claros acogen la luz que entra por los ventanales y dialogan con los colores del jardín.


















